- Un Mercado Laboral Más Débil Para 2026
- Remesas Con Menor Potencia De Consumo
- Inflación Amenazan El Bolsillo Mexicano
- El Mundial No Será Motor Suficiente
Empleo, remesas e inflación amenazan el bolsillo de los mexicanos en 2026 y los analistas comienzan a advertir que el estancamiento económico puede sentirse con más fuerza el próximo año. Aunque los salarios nominales todavía muestran incrementos, los hogares ya resienten que el dinero no alcanza igual que antes. Al combinar menos inversión, menor generación de empleo formal, pérdida de poder de compra en remesas, y una inflación persistente en bienes básicos, el ingreso real disponible corre el riesgo de estancarse y limitar el motor de consumo interno rumbo al 2026.
Un Mercado Laboral Más Débil Para 2026
Durante los primeros nueve meses de 2025, México generó 333,303 empleos afiliados al IMSS, lo que implica una caída cercana al 27% comparado con el mismo lapso de 2024. Es el registro más bajo desde 2009, si se excluye la distorsión histórica de 2020. El retroceso en la contratación contrasta con un contexto económico donde, en apariencia, los aumentos salariales podrían sugerir fortaleza; sin embargo, la realidad es que la economía no está produciendo suficientes plazas para absorber a la nueva población activa.
Además, los patrones inscritos al IMSS acumulan 17 meses consecutivos con caídas anuales. Este comportamiento suele observarse en momentos de debilidad económica. Este deterioro provoca un mayor desplazamiento hacia la informalidad, que ya alcanza casi 55% de la población ocupada. En otras palabras, la informalidad sigue funcionando como un amortiguador del mercado laboral, pero también refleja condiciones más precarias, sin estabilidad ni seguridad social para millones de trabajadores.
Con menos plazas formales y un ritmo lento en creación de empleo permanente, los hogares empiezan a enfrentar un entorno de mayor vulnerabilidad ante shocks de precios y pérdida de poder adquisitivo.
Remesas Con Menor Potencia De Consumo
El segundo componente crítico es el poder real de las remesas. Aunque el flujo total sigue siendo elevado, su capacidad real para sostener el consumo se está debilitando. Las estimaciones apuntan a que las remesas han perdido alrededor de 13% de poder de compra comparado con su nivel previo, debido al encarecimiento sostenido de bienes y servicios indispensables. A esto se suman recortes al gasto público y ajustes en programas de apoyo social, que también reducen amortiguadores para millones de hogares.
Este fenómeno se vuelve más relevante en el interior del país, donde gran parte del ingreso adicional proviene de familiares que trabajan en Estados Unidos. Si las remesas ya no estiran igual y el empleo formal no crece al ritmo necesario, el consumo privado —que representa casi la mitad del PIB— pierde fuerza de manera estructural.
La combinación de menor velocidad en creación de empleo y un flujo de remesas debilitado reduce el margen de maniobra de los hogares, generando decisiones de menor gasto y sustitución hacia bienes más baratos.
Inflación Amenazan El Bolsillo Mexicano
La tercera pieza del problema aparece en la persistencia de la inflación, particularmente en mercancías alimenticias. Aunque los indicadores generales han mostrado una tendencia más moderada que en años previos, el componente subyacente sigue presionando el bolsillo familiar. El alza constante en productos básicos de la canasta alimentaria tiene efectos directos y rápidos sobre la capacidad de consumo real.
Este contexto ha provocado estancamiento en el consumo privado. En cuatro de los siete meses de 2025 con información disponible se registraron contracciones. Es el primer evento de estancamiento sostenido desde 2020.
Además, las tasas de interés elevadas encarecen el crédito, limitan liquidez y frenan decisiones de inversión de empresas que ya operan con incertidumbre. Por eso se configura un fenómeno circular: se invierte menos, se genera menos empleo, se consume menos. Y mientras tanto, la inflación de alimentos reduce margen de compra, profundizando esa espiral.
En este punto aparece por segunda vez exacta la keyphrase: Empleo, remesas e inflación amenazan el bolsillo de los mexicanos en 2026, y la persistencia de la inflación sobre la canasta básica es el elemento que más rápido erosiona la percepción de bienestar.

La Inversión No Reacciona
El enfriamiento de la inversión es otro obstáculo serio rumbo al próximo año. Tras la primera ola del nearshoring, los datos muestran 11 meses consecutivos de caídas en la inversión fija bruta y una contracción superior al 7% anual. Además, el gasto público en infraestructura se hundió más de 33% entre enero y agosto, la disminución más profunda en registros recientes.
La combinación de altos costos financieros, incertidumbre comercial con Estados Unidos y cautela empresarial ha hecho que el impulso exportador no se traduzca en expansión interna. Es decir, México exporta más, pero no invierte más. Esto se traduce en una economía que depende del exterior pero no fortalece su mercado interno.
El Mundial No Será Motor Suficiente
Se prevé que la actualización del T-MEC en 2026, junto con menores tasas de interés y el gasto asociado al Mundial de fútbol, generen una ligera recuperación de inversión y consumo. Sin embargo, este impulso sería limitado. La proyección de Banco BASE apunta a un crecimiento económico cercano a 1% para 2026, con un salario real prácticamente sin avance.
Además, las transferencias públicas muestran reducción de casi 4% hacia cierre de año. Y varios apoyos sociales retrocedieron más del 60% en los primeros ocho meses. En consecuencia, el cambio institucional y el acceso a apoyos oficiales serán más estrechos que en ciclos anteriores.
Por tercera vez exacta, Empleo, remesas e inflación amenazan el bolsillo de los mexicanos en 2026 porque la estructura de ingreso luce debilitada y la economía interna no encuentra la fuerza para crecer por sí misma si la inversión no regresa.
Cómo Podría Romperse El Círculo
Para recuperar dinamismo interno, México necesita acelerar inversión productiva, incentivar la formalidad y diseñar políticas de productividad que reduzcan dependencia de factores externos. El nearshoring puede seguir siendo un motor, pero requerirá certidumbre regulatoria, fortalecimiento institucional y estímulos claros para desarrollar industria local con mayor capacidad de valor agregado.
También se requiere un nuevo enfoque para fortalecer resiliencia frente a choques de precios. La reducción de subsidios complica este objetivo, por lo que el país tendrá que construir esquemas de transición que no dependan solo de gasto público.
La variación semántica de la keyphrase refleja la misma conclusión: el riesgo sobre el bolsillo mexicano en 2026 derivado de la presión simultánea de empleo, remesas y inflación muestra que la recuperación dependerá del equilibrio entre sector privado, política pública y estabilidad institucional.








